Como los clarosocuros
que resuelven mis noches,
como los tiranos reproches
que sobresalen de la almohada,
al verla mojada en tus lágrimas atroces,
en tu triste y vacío
en tu lado de la cama.
Ya no resuenan los muelles,
los resortes del colchón,
donde reposaba tu cuerpo,
donde te amaba yo.
Ya no se sudan las sábanas blancas,
no se mezclan fluidos y palabras,
ya no te tengo bajo mi cuerpo,
ya no, no me atraviesas con tu mirada.
Ya nuestras manos no se entrelazan,
no se arrebatan las ganas,
el techo ya no nos cubre
no nos refleja el espejo.
Ya sucumbe el reloj
a la ausencia del tiempo,
ya no recuerdo, mi amor
como sabían tus besos.
Ya no cantan las ramas
las maderas forzadas de tu cama.
Ya no tengo el olor
que tu piel me regalaba.
Solo guardo con pasión
el sonido de tus besos
el color de tus palabras
cuando me gritabas,
MI VIDA, CUANTO TE QUIERO.
Javi Lobo

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