lunes, 5 de mayo de 2014

Extraños.


Unas calles más allá le conocí a usted, 
y fue tanto el tiempo que pasé 
con su aroma impregnado 
que ahora no sé, 
si lo que huelo es su piel, 
o es su olvido desatado.

Unas calles más allá me dejé la piel
tendida en el cordel de su vida,
la equidistancia entre lo que quiere usted
y lo que mi corazón decida,
es la medida de mi amor
y su despedida.

Unas calles más allá perdí el detalle
la concupiscencia de su talle,
tal que allí mismo me olvidé
el descaro de nuestras noches,
en las cimas de tantos reproches
que sin querer pronuncié.

Unas calles más allá, mi vida me dejé
tal que ahora como extraños
no subimos ni un peldaño,
de todo lo que nos quisimos
de lo que le pude querer
de lo que usted y yo fuimos.

Unas calles más allá, me dejé la piel
amándole noche y día, sin medida,
conociéndonos cada centímetro,
cada lunar de nuestros cuerpos,
y ahora, muy educado, ya lo ve,
sin querer, que extraño, ve?
yo hablándole de usted.

Javi Lobo.

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