lunes, 19 de mayo de 2014

Y yo entiendo



Rozándome con la vida, 
amándome con el tiempo, 
te me quedaste prendida, 
de mi camisa, de mi desvelo. 

El sol, el cielo,
las cien maneras de verte,
de olerte,
el grito del silencio
que me hace merecerte.

Las mil maneras de amarte,
sin remedio,
se traslucen en el lienzo
que tu pintaste,
que tu bordaste,
que yo colgué en la pared
de nuestro lecho.

Meciéndome en la rama
de tu árbol sediento,
me calcé tus zapatos,
tus momentos,
los arrebatos
de los infiernos.

Hundiéndome en tus adentros,
aprendí a ser gaviota,
volar como un idiota,
sin rumbo sobre el viento,
a caer en las orillas
de los tiempos,
para levantar de nuevo el vuelo.

Y entiendo yo que,
para rozarme, amarme,
mecerme y hundirme,
mejor te rozo, te amo,
te mezo
y me hundo en tu cuerpo.
Tu profundidad es mi vuelo,
y cuanto más me hundo,
más te merezco.

Javi Lobo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario