martes, 13 de mayo de 2014
Llevo la senda
Llevo la senda
que mis pies quieren hacer,
la encomienda de llegar
al lugar que tu estés.
Persigo caminos,
lugares y destinos,
domino los mares,
los cielos y tempestades.
Traspaso fronteras y montañas,
valles y desiertos,
tan solo mi amor,
por recibir tus besos.
No tengo hora ni tiempo,
ni tan solo un momento
de pararme a pensar,
que camino tomar
y que aliento me das
para hacer esto.
Mis pies cansados
solo ven consuelo
si descansan a tu lado,
si detienen el desvelo
de encontrar tu mirada,
al acercarme, como si nada
pudiera pararme.
Llevo la senda
que tus ojos me dictan
para tener como prenda,
tu cuerpo, tu vida, mi vida.
Uno tras otro
arrebatan centímetros a la distancia
hasta que, entre tu boca y la mía,
no quede nada.
Cansados y exhaustos,
no se rinden al hecho,
de no tener el pertrecho
que les ayude a pisar seguro,
y saber que tu, desatas los nudos
de nuestro camino,
para que así el destino
nos regale el consuelo
de habernos amado,
de haber vencido a las montañas
a los llanos
y de sentir nuestros cuerpos,
aunque cansados,
repletos de amor,
de deseo y de llanto.
Maldita la senda traicionera
que nos deja a la espera
de nuestras dudas desmedidas,
del polvoriento camino,
de las idas y venidas.
Maldito trayecto
que no sigue recto a tu destino,
y nos deja sedientos
y casi enemigos
del desconcierto.
Llevo la senda de tu aroma prendido,
llevo el camino de tus amor escondido
para usarlo, solo,
solo contigo.
Javi Lobo.
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