jueves, 29 de mayo de 2014

Mamá

Dedicado a las casas de ancianos de Perú, a la página Apead Alzheimer Perú, de España, mi país, y de todo el mundo.

Mamá...

Cuando llega el invierno y vas descubriendo, 
que la vida se rompe poco a poco, 
es cuando sientes que nada es eterno. 
Pasas la vida regalando amor y cuidados a tus hijos,
a tus heredados,
dando calor cuando hace frío,
secando las lágrimas y enseñando,
lo que es vivir, sufrir y luchar por amor.
Demostrando con hechos
que das la vida por cualquiera bajo tu techo.
Dejando la piel a cada momento
para que un día, no muy lejano,
tus vástagos sean buenas personas,
con una vida propia, que cuiden de sus hijos,
que los amen, que los quieran,
para nunca jamás abandonarlos.

Hoy, voy a verte.
Hoy me acerco raudo a la casa,
en el centro de internado.
Todo es aséptico, aseado.
Todo es acorde con lo acordado.
Algunas flores, si,
no tantas como para regalar una a cada alojado.

Puedo pasar a la sala, donde espero,
haya alegría, donde pienso
que las abuelas y abuelos disfrutan de sus nietos,
y que ese día, sin pensarlo,
sus padres los han llevado para verles y quererles,
recordarles que les siguen amando.

Ando y ando por el pasillo
pero no escucho ningún ruido,
de gritos infantiles, de besos sonoros,
de juegos pueriles, de palabras de añoro.

Abro las puertas con miedo de golpear a alguien,
que en la sala jugase a su aire,
y..... veo..... el silencio,
la tristeza,
miradas perdidas en la certeza,
que ese día ya no vendrían....
Ni ese día, ni el siguiente.

La televisión encendida pero nadie la mira,
las caras inexpresivas me dicen
que ya no esperan nada de la vida.
Te veo allí, mirando la ventana.
Me viste llegar pero, creíste ver una sombra,
que el sol produce, como un espejismo
de alguien que un día te amó, se deduce.
Alguien al que amas,
por el que aún darías la vida, tus ganas.

Te miro y te llamo, "mamá, ¿Cómo estas hoy?,
te veo muy guapa". y tu me contestas,
"Hola, permítame pedirle un favor, señor,
dígale a mi hijo que no me olvide,
dígale que nunca tire la llave de mi casa,
que venga a verme, señor,
que soy anciana.
Señor, dígale a mi hijo, que no quiero nada,
solo verlo, tocar su cara,
pero que no me deje sola y abandonada.
Señor, dígale usted, por favor".....
Con lágrimas en los ojos le respondo,
"¡Mamá, soy yo!",
Ella vuelve a mirar al vacío
y con media sonrisa en su rostro, dice......
"Lo se, hijo mío ".
Ya no me miró,
ya dejó sus ojos colgados de la pared,
donde el resto de ancianos miraban,
y prendían sus fotos, sus almas.

No hay luz en la sala,
faltan los niños, los hijos, las hijas amadas.
No hay luz en la casa. No entra ni por las ventanas.
Solo silencio y muchas miradas vacías,
tapadas por el olvido que reciben
a cambio de tanto cariño.

Que olvido es este tan cruel,
que clase de seres dejan de querer
a quien un día, se dejaron su piel
y su vida para vernos crecer.
Que hemos perdido en nuestro corazón,
que infame poción,
nos damos a beber
para ser tan crueles, para abandonar,
siempre, eso sí, con cariño,
a los que nos hicieron niños,
para hacernos crecer, con su amor y con su fe.

Mamá, yo te visitaré
mamá, no te dejaré, nunca tiraré la llave,
aunque no me conozcas, aunque no sepas quien soy,
yo si se quien eres, tu identidad te doy
cada vez que hable, que te bese.
Mamá, mira por la ventana
y me verás llegar, cada mañana,
con tus rosas, con mi alma,
con mi amor,
con tu nombre en mi boca,
con el amor que me provoca,
verte y olerte
y abrazarte muy, muy fuerte.

Mamá, siempre vendré a verte.
Siempre..
Siempre..

Javi Lobo.

Dedicado a las casas de ancianos de Perú, a la página Apead Alzheimer Perú. A todas las casa de ancianos del mundo y a los que, sin duda, un día, de alguna forma, llegaremos a estar.

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