Una vez quise ser un milagro,
dar cobijo a los antojos,
y no pasarme de largo,
cuando me miras con tus ojos.
Quise ser como el recuerdo,
de aquel que cruza los senderos,
y sin saber que no puedo,
saltar de piedra en piedra,
de cerro en cerro,
para buscarte mi arroyo,
tu dulce cadera,
caer por el hoyo
de la chimenea.
Una vez quise ser como el beso,
que traspasa la carne
y que abre sin duda,
el portal del deseo,
y da paso a los accesos
de tu carne tallada,
de tus partes mojadas,
por los deseos.
Un vez quise ser el camino
donde las hojas caen,
donde se apartan los pinos,
para mirar de soslayo
los suspiros que no llegan
a ningún lado.
Un vez quise ser yo mismo,
bajar de las nubes,
sentir el seísmo
de mis vicisitudes.
Una vez quise ser
y ahora ya sé,
que fui,
soy
y seré.
Javi Lobo.
Una vez quise ser un milagro,
dar cobijo a los antojos,
y no pasarme de largo,
cuando me miras con tus ojos.
Quise ser como el recuerdo,
de aquel que cruza los senderos,
y sin saber que no puedo,
saltar de piedra en piedra,
de cerro en cerro,
para buscarte mi arroyo,
tu dulce cadera,
caer por el hoyo
de la chimenea.
Una vez quise ser como el beso,
que traspasa la carne
y que abre sin duda,
el portal del deseo,
y da paso a los accesos
de tu carne tallada,
de tus partes mojadas,
por los deseos.
Un vez quise ser el camino
donde las hojas caen,
donde se apartan los pinos,
para mirar de soslayo
los suspiros que no llegan
a ningún lado.
Un vez quise ser yo mismo,
bajar de las nubes,
sentir el seísmo
de mis vicisitudes.
Una vez quise ser
y ahora ya sé,
que fui,
soy
y seré.
Javi Lobo.

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