viernes, 4 de abril de 2014

Tras mi voz



Tras mi voz me escondo de los motivos sutiles, 
de las penas perdidas, 
los pensamientos febriles 
que me quitan la vida. 

Ese beso aterciopelado y suave
como la brisa del mar,
como el vuelo del ave,
me hizo callar
el alma,
perderme en la calma
de los valladares,
de las columnas
de tu falda.

Dulce redonda en que me besas,
me fabricaste las cuerdas
de mi atadura,
los nudos de tu presa,
y liberaste, por fin,
mi amargura.

Tras mi voz me escondo de los fríos arenales,
que me trajeron
tus redondos malabares,
tu aroma de terciopelo,
me rozó el nudo de mi garganta,
para ser quien soy,
para ser para siempre,
el que de tu amor aguanta,
los fríos deshielos,
las dulces venganzas,
el peor desprecio
y tus mejores palabras.

Tras mi voz me escondo,
tras ella me oculto
de la perversa mirada,
de los que no saben nada,
esta locura liviana,
de tenerte cada mañana,
en mi desayuno,
en mi cama.

De mi voz me escondo en tus susurros,
de las ramas secas,
los amores ardientes,
de las piedras de tus muros,
que derribo día tras día,
y querer ser al que ames,
todo los días de tu vida.

Javi Lobo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario