lunes, 24 de febrero de 2014

Mi amuleto



La he visto, he visto mi amuleto. Lo llevas puesto, lo llevas a tu muñeca sujeto, a tu piel rozándote, a tu cuerpo. Lo he sentido, y queriendo o sin quererlo, lo he comprendido. Tu mensaje, con o sin tu intención, me ha llegado. Yo pensando que ya no tenia tu amor, muriendo de locura, y de sin razón. Y ahora sé, que aún me amas, que sigue estando la llama en tu corazón. Lo he visto, lo sé, que aunque no seamos nada, sigo rozando tu piel, sigo teniendo tu amor.

Javi Lobo.

sábado, 22 de febrero de 2014

Un brindis.



Dos copas, dos. O más,.... se enfrentan entre ellas para dar, para ser lo que cada cual desea, y que el corazón vea, que el que coge la copa, en un momento fugaz, como una sola nota, canta tu canción, que en un solo son, el brindar de las copas, el sonido, las voces, el "cling" de los roces del fino cristal, transparente y permeable, deshace el azar y al brindar, el vino negro recibe, mi deseo , mi recuerdo, y me desinhibe de los malos momentos. Nos ofrecemos el mutuo cariño, el ciego deseo de habernos conocido, de haber sido, de un final, un principio, de ser de veras, buenos amigos. Mi brindis te doy sabiendo, que tu, desde donde estés, el tuyo me estás ofreciendo. Te quiero brindando, te quiero bebiendo ese vino, Solo te quiero, mi amigo.

Javi Lobo.

Tu amor me hará libre.



Te esperé en mi corazón y te busqué en las sombras del tiempo y del espacio para encontrar dudas y nubes repletas de tormentas. 

Veía tus ojos en la oscuridad mientras mis lágrimas formaban un mar de tempestades inquietas. Buscándote al fin encontré la verdad, tu verdad, la certeza de que estuviste siempre conmigo y no dejaste ni un minuto que tu alma saliera de mi cuerpo.

Vi la verdad y ahora que te has ido para no volver, deseo tu libertad absoluta, porque, siempre hemos sido y somos seres libres y repletos de espacio entre nosotros y el mundo. Ahora que la distancia se ha convertido en un árido desierto de arenas suaves y secas. Ahora que sé, que tu libertad está por encima de todo lo deseado, sé que te quiero así, que te amo libre.

La convicción desatada de lo que hemos sido y seremos. Libres para siempre.
Libres los dos, de cadenas y de obstáculos. Solo el sol y las nubes podrán decirnos a donde ir. Solo la vida nos guiará en nuestros separados caminos pero sé, que tienes la sabiduría de reconocer que nunca se acaba todo en un suspiro, y que los lamentos, como el combustible, da la energía que hace falta para volar alto.

Sé, que ahora, te quiero más que nunca. Se que tu libertad será la mía. Se que tu amor me hará libre, algún día.

Javi Lobo.

viernes, 21 de febrero de 2014

Mil Pecas



Mil pecas sobre tu rostro,
mil besos sobre tu piel,
que cada una sabe, 
lo que te llego yo a querer.

Cada peca guarda
el suspiro de un te quiero,
cada una escondida tiene,
el gemido de tus besos.

Por tus pecas muero,
y por ellas quiero,
abrazar al artista,
que sin ninguna arista,
puso los puntos y las comas,
donde tu nariz asoma.

Quien dibujó el deseo sobre tu piel,
no sabía el,
que por ello me hacía,
tu amante más fiel.

Por tus pecas muero,
y por ellas quiero,
abrazar al artista,
que sin ninguna arista,
puso los puntos y las comas,
donde tu nariz asoma.

Javi Lobo.

jueves, 20 de febrero de 2014

La puerta



La puerta es mi cárcel, mi barrera, es la falsa quimera de verte y acariciarte. 
La puerta es mi mal razón, el muro de contención de mi deseos ocultos, la pared, el árbol robusto que no me deja ver, que no traspasa a mi querer. 
La puerta, ¿por que'? Yo no la he cerrado, ni quiero dejar al otro lado, mi corazón desnudo, que cien llaves y cien candados, no encarcelan el nudo, que en mi garganta me oprime, que sin tu voz no redime mis deseos ocultos. 
La puerta, que como siempre estuvo abierta, se nos ha arrojado al frío lecho, el corazón maltrecho que nos vio un día, gozar de la vida, de arrancarlo de nuestro pecho para darlo, entregarlo sin medida.
La puerta, que sin más me oculta, mi testarudez adulta, de no ser quien soy, de no darme hoy, a quien quiero sin medida, a quien ansío en mi vida, en mi lecho, en mi sofá, que por tal hecho, no podré mirar, nunca más por sus recodos, ni besarle de cualquier modo, su labios, sus pechos, su gozos.
La puerta que no abre, no me deja entrarte, porque ya cerraste, sin honor y sin ataduras, que no quiero, mi vida, seguir mirándote por la cerradura.

Javi Lobo.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Marinero ven



Te espero sola, espero. Te fabrico mi vida marinero, mientras tu escarbas en la mar de mi consuelo, mi recelo. No tuviste ocasión de decirme donde va el viento, y sin ser gaviota, me dejé llevar al vuelo, al tiempo. Mi resignar se dibuja entre mis labores, que no pienso en otra cosa, que el mar no te devore, que la brisa te roce y te entregue mis besos, que más te quiero por eso, que porque me añores. Mi templo es tu casa, y el cielo, el viento y el mar, tu tabla rasa, tu hogar, el refugio de tu escasa, pero deseada paz. Yo en mi ventana te espero, tejiendo mi mar, tu mar, marinero, que al mismo que lo amo, le tengo yo celos. Celos de salpicar tu osadía, de mojarte tu piel, vida mía, mientras yo solo puedo, añorarte y quererte, cada día. Marinero de mi vida, sigue el rumbo de las olas, que sabes que mueren, en mis rocas, en mi playa deseosa. Sigue la estrella que da el rumbo de mis deseos, de mis mundos, de la sed de mi vientre, de mi senos fecundos, de tenerte por entero, de amarte mi marinero. Quiero beberme tus vientos, que si no llegas pronto, amor mío, yo.......... moriré por dentro.

Javi Lobo.

martes, 18 de febrero de 2014

Tu balcón



En mi mundo hay tres favoritos lugares, mi cama, tu balcón y tus lunares.
Mi cama, ya la tengo, tus lunares los deseo, pero tu balcón, mi amor, allí es donde yo te veo. Cada día, por tu calle, me paro en tu ventana, cada dia miro como te peinas, en horas muy tempranas. Cada día te espero agazapado y escondido, en una esquina cercana, en un portal sombrío, bajo unas ramas, para ver como sales a tu balcón florido, para soñar con el corte de tu falda. Las flores son hermosas, geráneos, margaritas y rosas, pero cuando tu rostro asomas, no hay flor más preciosa en toda la calle entera. Que yo miro a mi alrededor, y veo gente observarte, otros hombres y hasta mujeres odiarte, porque, en esta calle, no hubo ni habrá mejor talle, que el que tu luces, y tu que lo sabes, que en todo el pueblo y la calle , hay solo una obsesión, que es mirarte cuando sales a tu balcón.

Javi Lobo.

El mar no te encontró



El me pidió lo imposible y me rasgó el alma, el vestido, lo indecible, para arrancarme un, si mi amor. El me desgarró el corazón de un zarpazo, cuando golpeó, como un mazo sobre mi conciencia, el abandonar la inocencia de mis entrañas, con el dolor de mi alma y con el furor de mis quereres, a los habitantes de mi vida, de mi casa, de mi corazón, de mis deberes de madre y esposa, que no hiciera otra cosa, que dejar en un llanto, todo lo que quise tanto. El me pidió que abandonara, como todo hubiera sido nada, mi castillo y mi refugio, mi cárcel y mi mundo, para volar con él hacia el infierno, hacia la culpa de tenerlo, siempre en mis adentros, de querernos, de amarnos sin recelo, de traicionar lo que yo si quiero y no anhelo. Unir nuestros mundos, y no sentir ni un minuto, el dolor de saber que en casa, te espera la pena, la muerte, la brasa, la idea obscena del engaño, del teatro, del amor de antaño que se debilita en un rato, sin razón y con desacato. Del infierno creado al mirar sus caras, y besarlos con el dolor de querer a los hijos, pero a su padre, no amarlo. Me rogó mi huida, con sus maletas y mis heridas, y, le dije que no..... no.....no..............

Y yo morí en aquel instante, en aquel minuto, cuando perdí el volante, de mi huida, de mi amante, de mi vida. El cielo y la tierra se juntaron para oprimir mi corazón, cuando era un todo o nada, cuando no tendría más la mirada de sus ojos en mi alma, la ternura de sus manos, la frescura de su aliento en mi cara. Ya no sería un secreto, solo un lamento al no amarle, de no sentirle en mis adentros. De no tocar el cielo, con sus palabras,de no tocarme con sus dedos. Sigo mirando el mar, donde nos amamos, la arena donde se revolcaron nuestros deseos, nuestro sudor, nuestros cuerpos. Sigo mirando el mar, para que, de lejos, me digan las olas, ¡Aquí lo traemos, aquí lo dejo!. Besarlo entonces y decirle. Si mi amor, ahora si quiero. Me voy contigo al infierno y al cielo. Soy para ti, de nadie más. Soy tu hola y tu adiós, tu ¿me quieres? , mi ¡sí mi amor!. Soy..... yo ¿recuerdas?...............sigo siendo yo.

Pero ni el mar te encontró ni las olas, ni la arena, ni tampoco yo.

Javi Lobo.

viernes, 14 de febrero de 2014

Esta mañana


Esta mañana, he leído en tu cuerpo tu pensamiento, y he sentido tus dedos como mis dedos. Como se movían, cuando danzaban sus brasas, dentro, muy dentro......... He tenido la osadía de tocar el cielo, y soñar con tu rostro, tus cerrados ojos, tu boca entreabierta, el exhalar de tu aliento. Las caracolas que dibujabas con tus tientos, los vaivenes que tu cintura, en un compás de locura, silencioso y tenso, hacían resonar el lienzo, que en tu cama puesto, sirve de reposo a tu cuerpo. Las ventanas y postigos abiertos, y sus visillos atados, dejan tu flor al viento, y los labios a un lado, al movimiento desatado de tus dedos mojados, de tus pensamientos. Amor mío, esta mañana te he descubierto, como mirabas mi cuerpo, como dormías despierta en mis bellos sueños. Esta mañana te he amado, con mil pasiones y deseos, con mi locura puesta, en la yema de tus dedos.

Javi Lobo.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Silencio



El silencio, que queda en medio de la nada, que resuena cuando tu no me hablas. Ese silencio, ese vacío inmenso de pena y lagrimas, que soporta mi peso, que se cae de tu cama. Esa mirada que no llega, que no atina a mi ojos, que se obstina por no decirme, por no gritarme, por no llorarme en su enojo.
El silencio cruel de tu cuerpo, de tu falta, de tus escondidos senos. La nada en sonido, el roce de tu falda, de tu entrepierna, de tu enagua.
Silencio, pozo de pena y desconsuelo, de pensados y no dichos tequieros y escondidos gestos. La culpa, la duda, silencio que se anuda en mi garganta, que no aguanta el desprecio del sonoro beso. Ese vacío sonoro que no sabe lucir y no quiere mentir, en su lloro. Silencio arrebatador de sueños, de imposibles deseos, de amores y su sexo. Cadenas ligeras que no suenan y pesan como el acero.
Pero yo, yo si sé romperlo, mi cielo, con un susurro, con un te quiero, con el roce de mi mano en tu pecho, con la brisa de mis labios, con mi aliento, con mi sonoro y estridente lamento, al quererte, al morirme de deseo. Yo se llenarlo, con una dulce palabra, con el eco de mis besos, el sonido de mi lengua sobre tus valles, tus cuevas, tus montañas. Yo, mi amor se apagarlo, te lo muestro si tu y yo, gemimos y gritamos, si tu cuerpo desnudo presencio, si reímos y lloramos al amarnos, al tomarnos, pero si mi cielo,....... en silencio.

Javi Lobo.

domingo, 9 de febrero de 2014

Si me acerco



A veces, si me acerco, te huelo a mar sereno, a la espuma de sus olas, a la arena, sus piedras y sus caracolas. A tu toalla, donde descansa tu cuerpo, tu espalda larga, tus preciados pechos.
A veces, cuando me acerco te huelo, a turba mojada que seca el viento, a las hojas del bosque, los pensamientos, a la leña partida, que se quiebra gimiendo.
Al olor de las florecillas, los tulipanes y las margaritas amarillas que con tu suspiro agitas.
A veces, si yo me acerco, te huelo a hierbabuena, recién cortada, a dulce canela, a la hierva mojada por la lluvia plena. Tu cuerpo me huele a fresa, a mandarina y a veces a frambuesa. También a ceniza, al fuego de tu sonrisa.
Aveces, si me acerco te huelo, al azul del cielo, a almohada blanda y a desenfrenado sexo, a pasión y anhelo, a loción del pelo, a sueño perdido, a gritos y gemidos. A sábanas blancas mojadas de deseo.
Otras veces te huelo a tu esfuerzo, a piel mojada, a caliente caramelo.
Pero eso si, mi vida, si tu me lo pides, eso sí, mi cielo, tu cuerpo me huele a todo esto,............................ tan sólo si yo me acerco.

Javi Lobo

Hoy no duermo.


Voy contándome a mi mismo, como hacerte ver, que lo mejor que puedes hacer es dormir esta noche conmigo. Voy diciéndome solito, que como te solicito, que tus ojos se fijen en mis deseos, mis delirios tan íntimos. Andamos por la acera, yo a tu lado y tu a mi vera, mirando al suelo, sonriendo sin consuelo, de como pedirte con atino, que hoy cambies mi destino, que hoy te acuestes conmigo. Que razones te doy, como convencerte, para que dejes que te abrace mi alma toda la noche, que no desprecies mi amor y mi suerte. No tengo ideas, ni fuerza, ni poemas que te merezca la pena, a darme la llave, la cama, y tal vez la cena. Te miro a los ojos y te digo, mi vida, quiero dormir contigo, y tu me dices preciosa y perfecta, cuando quieras, tengo una cama cerca. ¿Tu produces ronquidos? Y yo me digo a mi adentros, no es lo mismo pero, que diablos, al menos lo intento. Está claro que hoy no tengo, ese ángel que pretendo, que hoy no ceno, ni mojo ni duermo.

Javi Lobo.

Desnuda



Deja tu vestido en el suelo, que yo lo vea, mientras tu misterio, tu secreto en mi lecho sea. Quítate las penas que te deshojan día a día, cuelga el sonrojo y la vergüenza, vida mía. Lanza tus miedos con los zapatos, deja que te ame en mi arrebato. Ábreme tu cielo y tus puertas, deja que yo entre, que te merezca. No pienses en nada, desvístete el alma, que tengo mi vida, mi amor en tus entrañas. Mis labios son tu abrigo, mis brazos tu blusa, mis dedos son tu excusa en los pliegues de tu vestido. Vestidos nos deseamos, y al quitarnos la ropa, las culpas se pierden, se dejan las normas. Que misterios no quiero, ni tu mis dudas, que amarte o no amarte, te quiero desnuda.

Javi Lobo.

sábado, 8 de febrero de 2014

Háblame sin ti....... Fragmento de cuento corto...



Erase una vez un chico que solo quería ser sincero. Cuando escuchaba a los demás, de las palabras que pronunciaban sus labios contando sus historias y sus deseos, era capaz de reconocer cuando le mentían y cuando no decían exactamente lo que estaban pensando. Esto le frustraba mucho, porque, aunque tenía esa capacidad, realmente no detectaba la verdadera historia y la razón de aquellas pequeñas falsedades. El mismo se sentía mal cuando hablaba, creyendo que, al igual que el resto de la gente, también se le escaparía alguna idea diferente a lo que pensaba. Por esa razón, según se hacia mayor, dejó de comunicar a los demás sus pensamientos y sólo los escribía. Los relataba sobre papel según iban fluyendo como una cascada y sin tregua, contaba y contaba sus historias, sus sentimientos. Cuando terminaba, los guardaba entre las páginas de un viejo libro que nunca había leído. Esto le hacía sentir mas seguro, pero cada vez más melancólico, más triste. Esa tristeza se tradujo en cientos y cientos de páginas.

Un buen día, mientras paseaba, vio a una preciosa mujer que llamó su atención. Algo hizo que mirase más de dos veces a la joven, cosa que no había hecho nunca desde que él recordaba. Ese hecho, le hizo escribir más páginas que nunca, ya que su mente no dejaba de fabricar palabras y sentimientos que expresar. Pero.... se percató que su necesidad de impregnar un papel con sus pensamientos no hacía desaparecer la ansiedad que le producía que otra persona las leyera y las entendiese. Era tal la angustia que volvió a pasear por el mismo lugar donde había visto a aquella muchacha. Tras repetir sus casi desesperadas visitas al lugar en varias ocasiones, un buen día volvió a verla, pero esta vez no pudo o no supo dejar de mirarla. La muchacha,sintiendo una fuerza extraña, sintió que unos ojos la asediaban y, volviendo la cabeza con un gesto repentino, cruzó su dulce mirada con la del chico, formando un hilo conductor, que sin saber como, no podían romper.
No se sabe si fueron diez, cuarenta minutos o una hora, pero esas pupilas se impregnaron unas de otras dejando extasiados a ambos.

Esa noche, el muchacho no pudo escribir nada. No se trataba de ausencia de emociones ni pensamientos, no, simplemente no le apetecía. Cosa extraña en él ya que ningún día en su vida había dejado de expresar sus emociones en sus lienzos escritos. Pero esta vez era como si sólo tuviese en su mente el color de los ojos de un ángel, que con una mirada, le expresó más sentimientos sinceros de los que hubiera podido escuchar o escribir en toda su vida. Se trataba de otro lenguaje, otra forma de comunicación, o quizás..... , un ser diferente al resto. Ninguno conocido hasta entonces producía este efecto. "Si sólo con mirar me ha contado todo esto, si escuchara su voz, estaría en el cielo", pensó.

No puedo dormir, sabiendo que cada vez que cerraba los ojos tendría la imagen de esos ojos lanceros y chispeantes clavados en su mente, y algún lugar recóndito más de sus anatomía, de su interior. No entendía por qué, no comprendía cual era el órgano interno que le hacía tener esa sensación de vacío y de mareo que sentía. No podía cerrar los ojos. Era inhumano para el.

Al día siguiente y sin poder soportar la necesidad de mirar a los ojos a aquel ser que le había dejado tal huella, se abandono a la carrera de sus pies, que le llevaban al lugar de sus encuentros y, con desesperación casi irracional la buscó con todo su cuerpo, con espasmos casi violentos y rápidos, que le hacían divisar cualquier ángulo posible del lugar. Detrás de unas telas blancas colgadas a modo de cortinas que se ondulaban con el paso de la brisa fresca de la mañana, bajo una arca de piedra milenaria, apareció su rostro y luego su cuerpo. Apareció su andar gracioso y elegante, entre lo natural y lo erótico. Sus ropas sueltas y de un color blanco perfecto, se abrazaba a ella como quien sabe que no sería otra cosa que simple tela si no cubriera tal cuerpo, tal figura. El aire le movía los cabellos haciendo aún más insolente su belleza para sus ojos.

¿Que estaba pasando?, se preguntaba, cuando, sintió el poder de los ojos de la muchacha como un dardo certero que, sin saber como le decían que la mirase, que la hablase, que le mencionase cualquier palabra, cualquier sonrisa. El se acercó con decisión sin dejar de mirarla y, quedándose como una estatua delante de ella le dijo, -"Dime quien eres y háblame de ti". La muchacha, un poco aturdida por el ímpetu del muchacho, mostró en sus mejillas el calor y el color que le surgió del alma, del corazón cuando escucho la voz del chico que hacia meses veía escribir sentado en la escalinata de la plaza que rodeaba la fuente. En un extraño y súbito arranque de fuerza y valor le habló, "Soy Estela, la que te ve escribir, cada día. La que te miraba mientras tu parecías ocupado con tus pensamientos. Esa soy". El muchacho, que mientras Estela le hablaba, había mirado directamente a sus labios, quedo sin palabras al descubrir que, la muchacha le hablo exactamente tal y como estaba pensando, no le cambió ni una coma, no le mentía, como el resto de lo humanos. Quedó maravillado y tardó en reaccionar, pero al hacerlo, soltó - "Soy El que te mira a los ojos y por las noches escucho como me hablas, sin ti, sin voz. Soy Rael , al que no mientes ni mentirás" ............ Sigue ......

Javi Lobo.

miércoles, 5 de febrero de 2014

A lo lejos


Hola amor, soy yo, el que desde el horizonte te llama, el que desde la luz de la mañana piensa en tu aroma, en tu sabor, en tu mirada. 
Hola amor, soy el que desde el socavo de la distancia, sin buscarte te miré a los ojos, y teniendo tu semblanza, tu margarita deshojo, buscando un si o un no a mi locura. Que no hay más amargura, que tenerte y no poder tocarte, olerte y abrazarte, solo con mis sueños, con mi mente, en el infierno.
Soy el que a través del cristal sueña con tus besos, con tus gemidos presos por la angustia de no ser libres, y que en tu cuerpo no vibren, mis alejados pensamientos que, como mis dedos, te recorren a tientos para buscar tus adentros. Que la distancia nos guarda de la premura que mis ansias tienen de entrar en tu cuerpo. Y yo no puedo, por la culpa de un cristal, todo es por eso. Por la culpa de un espejo, no te tengo, que aunque tu me leas a lo lejos, seguiré queriéndote, amándote, y, aunque me lo supliques, no, yo no te dejo.

Javi Lobo.   

Puesto


Ese beso. Ese ardiente temblor que siento. Atrás, en el asiento, mientras temblamos de deseo, al mirarnos, al rozar tu terciopelo. Me preguntas con tus ojos bien abiertos, sin hablarme, con misterio. Yo tus labios miro, y tu ojos leo. Y te beso,  te beso, y tu me dices, mi amor, este beso, tal como me lo das, me lo llevo puesto. 

Javi Lobo.

Mi banco


Nos recuerda tanto que aún nos desea. Nos desea como cuando fuimos la primera vez, al salir de clase y después, para sentarnos en su lomo, para hablar de cuando y como, y de que manera nos contábamos quimeras, mirándonos a los ojo
s y deseándonos, ¡¡que sonrojo!! que uno de los dos pronunciara las dos palabras certeras. Ese "me gustas" que soñábamos oír y surgir de los labios, las nerviosas sonrisas, de nuestros llantos. Escuchó como sonaba cada letra, cada sílaba, cada palabra, para regalarnos el instante del primer beso, la primera frase, de nuestro primer básico deseo.
Nos recuerda como cuando pasábamos en él, las tardes perdidas, el tiempo sin horas establecidas, besándonos y arrancándonos la blusa en nuestras mentes, en los deseos inconfesables, sexo latente, que como dos llamas impertinentes, lamían los tersos cuerpos de amantes adolescentes.
Nos recuerda de tenernos en su cima, bruñidos, calientes y con las armas de amor ardientes, dispuestos a ser uno, en cualquier lugar, en cualquier sitio, el más oportuno.
También nos ve, en las charlas tranquilas, sobre nupcias y festejos, sobre el vestido, y el cortejo, nuestras vidas. Se acuerda aún con cariño de las mañanas de cochecitos, de los juegos con los niños, de sus lloros y sus gritos, sus risas, de cambiarles sus pañales con prisas sobre su lomo, sus tarimas.
Sufre la soledad desde que nos vio llorar, desde que sintió que nunca más, a su lomo reposaríamos, a su respaldo, que el desamor nos lanzó su certero dardo y que, en nuestro mundo se separaron, los delirios de los llantos. Pasar de la sutileza a los amores guarros. Desatados al escarnio de no ver que nuestra vida ha volado, que nuestro tiempo ha pasado, y sin ningún remordimiento, se ha partido de un tajo, el desamor que da el tormento, y que se marchó al carajo, con todos nuestros lamentos.
Ahora nos recibe separados, de las vidas, de nuestros mundos, y del pasado que, sobre su lomo, sobre sus tablas ajadas y sus tacos, le fuimos acompañando. Que nos dio su más seguro asiento, nuestros mejores momentos, en invierno y en verano, cuando era tarde o bien temprano, y por eso está orgulloso de saberse cual es su encanto, que ha sido y será siempre, del parque, mi banco.

Javi Lobo.


Eso te pido


Pídeme lo que quieras, me dijiste amor mío. Desde entonces no duermo, no como, no vivo. Tu pregunta me enloquece, me desarma, me trastorna el alma, al pensar que podría pedirte cualquier cosa, como tenerte, lujuriosa y fuerte en mi cama. Recorrer tus entrañas para morder tus montañas y tus valles. Recorrer las barreras que separan el placer que reclamas de tus azares. Hundir mi leño en tu playa, sin ser cobarde, y dar la talla que te mereces, mi cielo, para tener el consuelo de ser amada por un caballero.
O pedirte que abras el balcón de tus palabras para alojar en su seno, tu más preciado regalo, que sin mirar a un lado, me digas con tus ojos, mi amor, te doy este gozo que yo ya he gozado. Y que tus vaivenes feroces, de mi garganta arrojes, gemidos de amor, cantos de pasión. Pero ya lo he pensado, mi cielo, mi amor. Está acordado. Sólo te pido que que me ames, que me quieras, que me mires, como siempre lo has sentido. Que tan sólo me abraces, como siempre yo he querido y me susurres "te quieros" , muy suave, al oído. Sólo eso te pido.


Javi Lobo