jueves, 20 de febrero de 2014
La puerta
La puerta es mi cárcel, mi barrera, es la falsa quimera de verte y acariciarte.
La puerta es mi mal razón, el muro de contención de mi deseos ocultos, la pared, el árbol robusto que no me deja ver, que no traspasa a mi querer.
La puerta, ¿por que'? Yo no la he cerrado, ni quiero dejar al otro lado, mi corazón desnudo, que cien llaves y cien candados, no encarcelan el nudo, que en mi garganta me oprime, que sin tu voz no redime mis deseos ocultos.
La puerta, que como siempre estuvo abierta, se nos ha arrojado al frío lecho, el corazón maltrecho que nos vio un día, gozar de la vida, de arrancarlo de nuestro pecho para darlo, entregarlo sin medida.
La puerta, que sin más me oculta, mi testarudez adulta, de no ser quien soy, de no darme hoy, a quien quiero sin medida, a quien ansío en mi vida, en mi lecho, en mi sofá, que por tal hecho, no podré mirar, nunca más por sus recodos, ni besarle de cualquier modo, su labios, sus pechos, su gozos.
La puerta que no abre, no me deja entrarte, porque ya cerraste, sin honor y sin ataduras, que no quiero, mi vida, seguir mirándote por la cerradura.
Javi Lobo.
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Hermosa poesía como todas las que escribes mi querido y admirado poeta, amigo, hermano.
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