viernes, 31 de enero de 2014
A mi playa
Ven a mi playa, ven. A verme cuando tengas ganas, cuando quieras que mis olas inunden tu mirada, de cielo azul, de versos canallas, de sal marina derramada sobre tu espalda. Ven a mi playa, ven, si deseas que mi arena cubra tus pies para que mi sol te los seque después, te refresque mi espuma, tus deseos más ocultos, y te despierte el silencio y la bruma que siempre van juntos, a mi playa, para mojarnos los dos, para tenernos mi amor, entre las cañas, entre las dunas, bajos los rayos de sol y la luna, entre frescor de mi agua y el ardor de tu enagua. Ven a mi playa, mi cielo ven, que así me callas, y te dejo mi puerta abierta, no hace falta que llames, que mi playa está desierta, sólo para que me ames y yo en tu alma me pierda.
Javi Lobo.
Abrázame
Abrázame sin piedad, sin lamentos, que lo sienta en mis adentros. Pero no ese abrazo liviano, sino el que tu sabes dar, que me vuelve loco de atar y no, no se da con las manos. Dame tu abrazo certero, que desayunarte quiero, merendarte y cenarte, y comer-lo entero. Quiébrame los huesos y dame la vida eterna, pero amor, abrázame, si, con tus largas piernas.
Javi Lobo.
Cartas de un estudiante a un amigo
-¡Hola amigo mío!
¿Que tal?. Nosotros como siempre. Estudiar y estudiar. De vez en cuando salimos. Ya sabes. La panda está entera, menos tú. Te echamos de menos.
Ayer salimos un rato. Fuimos al bar del Lolo, ¿Recuerdas?. Que risas nos hacíamos allí, sobre todo cuando Jose imitaba a Don Esteban en sus clases magistrales. jaja. Faltó Dani, porque vinieron sus padres de Barcelona a verle. Cenita y ya sabes, algo de liquidez que no es poco. Después fuimos al Lido, esa disco que no te gustaba, pero bueno, fuimos a otear el horizonte. jajaja. Conocimos a un grupo de tres chicas. Dos morenas y una rubita muy mona. Charlamos un rato y nada. Se fueron ,como siempre. Ya sabes que tenemos poco tirón. jajajaja......
-Hola amigo
Espero que estés estupendamente. Nosotros bién. Hemos vuelto del Lido hace unos minutos y me he puesto a escribirte. Volvimos a ver a las tres chicas del otro día. ¿Recuerdas?. La rubita es guapa. Me mira de una forma especial. Creo que le hago reír. Lo hemos pasado bien y no hemos bebido nada de alcohol. Increíble !! .....
-Hola!
Te tengo que contar cosas. Esta mañana he estado por el lugar que, me comentó Ana, solía visitar. ¡¡Ahh!! perdón, Ana el la chica rubita que conocí el otro día, ¿no te lo dije?. Bueno. La he visto de lejos. ¿Sabes? Es preciosa. Camina de una manera que no puedo apartar los ojos de ella. Es como un imán. No lo puedo evitar. Me gustan sus manos pequeñas y finas. Me gusta como le cae el pelo sobre los hombros, y sobretodo, me gusta cuando mueve la cabeza para mirar de lado. Es un gesto gracioso y elegante. Si, te lo confieso, me gusta. Pero no he tenido el valor de decirle nada....
-Amigo mío
Esta tarde me encontrado de frente con Ana. Ha sido espectacular. No me lo creía. El corazón me ha dado un vuelco cuando la tenia de frente, mirándome, con esa sonrisa luminosa. Se ha parado el mundo y el tiempo no corría. No sentía el suelo. De veras no lo sentía. Ni tan siquiera, la ropa que llevaba puesta. Hemos charlado y reído mientras tomábamos un cafe en el bar del Lolo. Los colegas me han visto por los cristales y me hacían bromas y tonterías.... Serán críos!!!!!
-Amigo,
Amigo mío. He estado con Ana y, creo que la quiero. Ella me ha confesado que le gusto y que siente algo muy fuerte por mi. Estoy totalmente eufórico. No puedo respirar y sería capaz de hacer cualquier cosa. La gente del grupo me mira raro. Dani me dice que es una tonta presumida, una niña de papá. A mi me da igual. Nos hemos besado y he sentido cosas que nunca había sentido. No puedo pensar, no tengo ganas de comer. Sólo quiero estar con ella. Tener su aroma cerca y tocar su pelo, mirarle a los ojos cuando me miran y dejarme caer en ellos. Amigo, la quiero...
-Hola Ernesto
Hace más de un mes que no te escribo. Perdona pero no he podido. He estado con Ana. Pero ella se ha ido. Me dice que no soy yo, que es ella. Mira que tontería. Eso ya lo sé!!!!. Me dice que ya no me..... , que ya no siente lo mismo al verme. Que quiere volver a estar con sus amigas y seguir su vida normal. ¿Pero es que con migo no era normal? Dice que debe centrarse en ser ella misma. Yo nunca he sido más yo mismo que con ella, amigo. No puedo resistir la tristeza. Amigo mío.
-Hola amigo
Ayer salimos toda la peña y estuvimos en el parque, sentados en un banco de madera, muy incomodo, por cierto. Pasamos hora enteras hablando de las chicas. Y ¿Sabes? conocimos a un grupo de ellas, una morena, una rubita y una castaña, muy guapa. Me sonrió y me gustó su sonrisa, ¡es mona!.......
Javi Lobo.
¿Que tal?. Nosotros como siempre. Estudiar y estudiar. De vez en cuando salimos. Ya sabes. La panda está entera, menos tú. Te echamos de menos.
Ayer salimos un rato. Fuimos al bar del Lolo, ¿Recuerdas?. Que risas nos hacíamos allí, sobre todo cuando Jose imitaba a Don Esteban en sus clases magistrales. jaja. Faltó Dani, porque vinieron sus padres de Barcelona a verle. Cenita y ya sabes, algo de liquidez que no es poco. Después fuimos al Lido, esa disco que no te gustaba, pero bueno, fuimos a otear el horizonte. jajaja. Conocimos a un grupo de tres chicas. Dos morenas y una rubita muy mona. Charlamos un rato y nada. Se fueron ,como siempre. Ya sabes que tenemos poco tirón. jajajaja......
-Hola amigo
Espero que estés estupendamente. Nosotros bién. Hemos vuelto del Lido hace unos minutos y me he puesto a escribirte. Volvimos a ver a las tres chicas del otro día. ¿Recuerdas?. La rubita es guapa. Me mira de una forma especial. Creo que le hago reír. Lo hemos pasado bien y no hemos bebido nada de alcohol. Increíble !! .....
-Hola!
Te tengo que contar cosas. Esta mañana he estado por el lugar que, me comentó Ana, solía visitar. ¡¡Ahh!! perdón, Ana el la chica rubita que conocí el otro día, ¿no te lo dije?. Bueno. La he visto de lejos. ¿Sabes? Es preciosa. Camina de una manera que no puedo apartar los ojos de ella. Es como un imán. No lo puedo evitar. Me gustan sus manos pequeñas y finas. Me gusta como le cae el pelo sobre los hombros, y sobretodo, me gusta cuando mueve la cabeza para mirar de lado. Es un gesto gracioso y elegante. Si, te lo confieso, me gusta. Pero no he tenido el valor de decirle nada....
-Amigo mío
Esta tarde me encontrado de frente con Ana. Ha sido espectacular. No me lo creía. El corazón me ha dado un vuelco cuando la tenia de frente, mirándome, con esa sonrisa luminosa. Se ha parado el mundo y el tiempo no corría. No sentía el suelo. De veras no lo sentía. Ni tan siquiera, la ropa que llevaba puesta. Hemos charlado y reído mientras tomábamos un cafe en el bar del Lolo. Los colegas me han visto por los cristales y me hacían bromas y tonterías.... Serán críos!!!!!
-Amigo,
Amigo mío. He estado con Ana y, creo que la quiero. Ella me ha confesado que le gusto y que siente algo muy fuerte por mi. Estoy totalmente eufórico. No puedo respirar y sería capaz de hacer cualquier cosa. La gente del grupo me mira raro. Dani me dice que es una tonta presumida, una niña de papá. A mi me da igual. Nos hemos besado y he sentido cosas que nunca había sentido. No puedo pensar, no tengo ganas de comer. Sólo quiero estar con ella. Tener su aroma cerca y tocar su pelo, mirarle a los ojos cuando me miran y dejarme caer en ellos. Amigo, la quiero...
-Hola Ernesto
Hace más de un mes que no te escribo. Perdona pero no he podido. He estado con Ana. Pero ella se ha ido. Me dice que no soy yo, que es ella. Mira que tontería. Eso ya lo sé!!!!. Me dice que ya no me..... , que ya no siente lo mismo al verme. Que quiere volver a estar con sus amigas y seguir su vida normal. ¿Pero es que con migo no era normal? Dice que debe centrarse en ser ella misma. Yo nunca he sido más yo mismo que con ella, amigo. No puedo resistir la tristeza. Amigo mío.
-Hola amigo
Ayer salimos toda la peña y estuvimos en el parque, sentados en un banco de madera, muy incomodo, por cierto. Pasamos hora enteras hablando de las chicas. Y ¿Sabes? conocimos a un grupo de ellas, una morena, una rubita y una castaña, muy guapa. Me sonrió y me gustó su sonrisa, ¡es mona!.......
Javi Lobo.
Oye papá
Oye papá, no entiendo por que mamá llora cuando tu llegas, por que mamá dice esas cosas, no entiendo por que la pegas.
Oye papá, mamá no ha sido mala, ¿verdad?, lo sé. Sé que es la mamá más buena del mundo. Me hace reír con sus cosquillas, bailamos con su música, me enseña a cantar y me deja que pinte con lápices de colores.
Oye papá, ¿por qué mamá está triste todo el día. Yo la miro lo veo y cuando la llamo, cambia su tristeza por la sonrisa más bonita y me besa. Me dice que me quiere.
Oye papá, si tu la vieras como yo la veo no le harías nada malo. La querrías como la quiero yo y le darías besos. muchos besos.
Oye papá, yo también te quiero mucho papi, pero si le pegas a mamá, te querré menos y si la haces daño, desearé que te vayas, papá. Así mamá será feliz y reirá todo el día.
Oye papá. Yo no quiero ser como tú. yo quiero ser como mamá.
Javi Lobo.
En mi cama
Quien está en nuestros sueños cuando los ojos cerramos. Quien conmueve mis entrañas con sólo pensarlo. Quien hace que mi noche se convierta en su morada para darme el aliento, sus gemidos, su mirada. La que siente en sus adentros todo lo que mi corazón habla. La que oye mis latidos cuando mi voz canta, la que lee estas lineas y sabe que es su alma, la que yo quiero, cuando cierro los ojos, en mi cama.
Javi Lobo.
Quiero
Quiero verte y olerte.
Quiero tenerte.
Quiero agradarte, gustarte.
Quiero besarte, morderte.
Quiero amarte y sudarte.
Quiero rozarte, tocarte.
Quiero sentirte y gozarte.
Quiero moverte, gemirte.
Quiero hacerte y deshacerte.
Quiero olerte, chuparte.
Quiero susurrarte y oírte.
Quiero, mi cielo hacerte todo lo que acabe en arte y en erte.
Quiero serte yo mismo, y en resumen,........ sólo quiero quererte.
Javi Lobo.
jueves, 23 de enero de 2014
Nuestro secreto (continuación)
El
La noche a mi alrededor me dice, que hoy no te tendré, mi amor. Las calles mojadas, reflejan a cien estrellas, iluminadas en el húmedo suelo que pisan mis pies, sin obtener consuelo, ni razón para no perder el desvelo de tu querer. Levanto mi brazo, sin fuerzas, sin convicción, si fe, de marcharme de allí. Pero debo desaparecer de ti y de la ridícula fiesta donde te vi. Reclamo un taxi para que me aleje, junto con mi pena, con mis llantos. Que clase de amor vivimos que cuando nadie nos ve, es el más apasionado, rozando lo divino, nos besamos, nos reímos sin dar cuentas a nada, a nadie, solo a nuestro destino, y que cuando en público estamos, no podemos amor, ni rozarnos la mano. ¿Qué nos impide que lo mostremos sin reparo?, por las equinas, por los mercados, a las muchachas y muchachos, a los ancianos, a mi madre, a tu hermano, a los perros, a los gusanos, al universo que hemos creado. Amor, ¿qué nos impide decir te amo?, en una calle, en una fiesta o bajo el cielo estrellado.
El taxista me mira, callado y detiene su auto frente a mi, y yo, abandonado a huir, miro hacia atrás, sí, miro.
Ella
Se marcha, me deja en la fiesta y, Dios, se marcha. No resisto mi desgracia. ¿Que hacemos aquí?, cuando mi cuerpo quiere estar al de él, unido, cuando al roce de su mano, resistirme no he podido. Necesito tenerle cerca, hacerlo mío, buscar la manera de expulsar este frío, que me quema el alma. Mi vida, ten calma. Voy a por ti.
Salgo endiablada de allí en mi huida y te busco en la puerta, en la escalera, en la salida. Te busco arriba y abajo, en la avenida y te veo, justo para, en un taxi huir lejos. Huir de mi, y te grito.... te grito amor, y mi brazo agito con el temor que no me oigas, que no atiendas a mi rebato, que no sea suficiente, que tu seas con tu pena sensato y el en vehículo entres, sin darme la oportunidad de tenerte.
Giras la cabeza, si, la giras para verme. Tus ojos me hieren, me perforan el alma, y me quieren.
Los dos
En una carrera sin fin, nos abrazamos, haciéndonos crujir nuestros cuerpos, nuestros brazos. Un beso sin fin se ha formado, al coincidir en el espacio nuestros labios, acribillados por las ansias, por los lazos, por las ganas de tenernos y de amarnos. Subimos al taxi, sin tocar el mojado suelo, y al conductor le nombramos el dato certero, el punto mundano del callejero, donde siempre, desde hace tiempo, nos amamos. Mientas las luces del auto reflejan el camino, tu y yo, apasionados, como si yaciéramos en nuestro destino, seguimos rozando el cielo, con caricias y más besos.
Ya en las puertas, nos apeamos y con sonrisas nerviosas, traspasamos el dosel de nuestro cálido refugio, nuestro nido, sin mentiras ni subterfugios, el reposo, el escenario, donde representamos nuestra obra, nuestro alegato, la poesía, sin recato de ocultarnos, solo la locura de tocarnos y tenernos como somos, desnudos, sin adornos.
Desnudarnos el uno al otro para después, pararnos en apreciar, cada centímetro de piel, cada lunar, repasar con nuestros dedos la memoria de cada curva, de cada seno, de las figuras que modelemos. Nos abrazamos para darnos el calor de nuestros cuerpos, el erizar de los bellos, las humedades de nuestros medios.
De pie, a la pared de la estancia, a media luz en la distancia, dos cuerpos se besan, empañando el aire que respiramos de alientos de pasión y deseo. Las lenguas se reencuentran en el calor de unas bocas, y en su danza se entrelazan como locas, mientras, las dos lanzas de unos senos, atraviesan si compasión nuestros cuerpos, en la esperanza de que, en un instante, los pies leviten sin tocar el suelo.
En un espasmo ungido de placer y necesidad, se nos abren las puertas de la verdad para que, una parte de quien sobresale su amor, lo alojemos con pasión y dulzura, en el lar de nuestras fugas, en el hueco tan profundo, donde yacen nuestros mundos para hacernos sentir que, los dos somos uno. Y el baile comienza con el compás y la paciencia de quien quiere que no cese, de quien busca la inconsciencia. El ritmo de ese baile lo marcan nuestro besos, los aires, los alientos y lo dedos, que sin principio ni fin, se deslizan por senderos, por valles y linderos, para que al fin, se arranquen de las gargantas, gemidos y templanzas, suspiros que nos atan, que nos unen al anhelo de amarnos sin remedio, sentirnos sin tapujos, sin recelos, como tu yo queremos, mi cielo.
Javi Lobo.
La noche a mi alrededor me dice, que hoy no te tendré, mi amor. Las calles mojadas, reflejan a cien estrellas, iluminadas en el húmedo suelo que pisan mis pies, sin obtener consuelo, ni razón para no perder el desvelo de tu querer. Levanto mi brazo, sin fuerzas, sin convicción, si fe, de marcharme de allí. Pero debo desaparecer de ti y de la ridícula fiesta donde te vi. Reclamo un taxi para que me aleje, junto con mi pena, con mis llantos. Que clase de amor vivimos que cuando nadie nos ve, es el más apasionado, rozando lo divino, nos besamos, nos reímos sin dar cuentas a nada, a nadie, solo a nuestro destino, y que cuando en público estamos, no podemos amor, ni rozarnos la mano. ¿Qué nos impide que lo mostremos sin reparo?, por las equinas, por los mercados, a las muchachas y muchachos, a los ancianos, a mi madre, a tu hermano, a los perros, a los gusanos, al universo que hemos creado. Amor, ¿qué nos impide decir te amo?, en una calle, en una fiesta o bajo el cielo estrellado.
El taxista me mira, callado y detiene su auto frente a mi, y yo, abandonado a huir, miro hacia atrás, sí, miro.
Ella
Se marcha, me deja en la fiesta y, Dios, se marcha. No resisto mi desgracia. ¿Que hacemos aquí?, cuando mi cuerpo quiere estar al de él, unido, cuando al roce de su mano, resistirme no he podido. Necesito tenerle cerca, hacerlo mío, buscar la manera de expulsar este frío, que me quema el alma. Mi vida, ten calma. Voy a por ti.
Salgo endiablada de allí en mi huida y te busco en la puerta, en la escalera, en la salida. Te busco arriba y abajo, en la avenida y te veo, justo para, en un taxi huir lejos. Huir de mi, y te grito.... te grito amor, y mi brazo agito con el temor que no me oigas, que no atiendas a mi rebato, que no sea suficiente, que tu seas con tu pena sensato y el en vehículo entres, sin darme la oportunidad de tenerte.
Giras la cabeza, si, la giras para verme. Tus ojos me hieren, me perforan el alma, y me quieren.
Los dos
En una carrera sin fin, nos abrazamos, haciéndonos crujir nuestros cuerpos, nuestros brazos. Un beso sin fin se ha formado, al coincidir en el espacio nuestros labios, acribillados por las ansias, por los lazos, por las ganas de tenernos y de amarnos. Subimos al taxi, sin tocar el mojado suelo, y al conductor le nombramos el dato certero, el punto mundano del callejero, donde siempre, desde hace tiempo, nos amamos. Mientas las luces del auto reflejan el camino, tu y yo, apasionados, como si yaciéramos en nuestro destino, seguimos rozando el cielo, con caricias y más besos.
Ya en las puertas, nos apeamos y con sonrisas nerviosas, traspasamos el dosel de nuestro cálido refugio, nuestro nido, sin mentiras ni subterfugios, el reposo, el escenario, donde representamos nuestra obra, nuestro alegato, la poesía, sin recato de ocultarnos, solo la locura de tocarnos y tenernos como somos, desnudos, sin adornos.
Desnudarnos el uno al otro para después, pararnos en apreciar, cada centímetro de piel, cada lunar, repasar con nuestros dedos la memoria de cada curva, de cada seno, de las figuras que modelemos. Nos abrazamos para darnos el calor de nuestros cuerpos, el erizar de los bellos, las humedades de nuestros medios.
De pie, a la pared de la estancia, a media luz en la distancia, dos cuerpos se besan, empañando el aire que respiramos de alientos de pasión y deseo. Las lenguas se reencuentran en el calor de unas bocas, y en su danza se entrelazan como locas, mientras, las dos lanzas de unos senos, atraviesan si compasión nuestros cuerpos, en la esperanza de que, en un instante, los pies leviten sin tocar el suelo.
En un espasmo ungido de placer y necesidad, se nos abren las puertas de la verdad para que, una parte de quien sobresale su amor, lo alojemos con pasión y dulzura, en el lar de nuestras fugas, en el hueco tan profundo, donde yacen nuestros mundos para hacernos sentir que, los dos somos uno. Y el baile comienza con el compás y la paciencia de quien quiere que no cese, de quien busca la inconsciencia. El ritmo de ese baile lo marcan nuestro besos, los aires, los alientos y lo dedos, que sin principio ni fin, se deslizan por senderos, por valles y linderos, para que al fin, se arranquen de las gargantas, gemidos y templanzas, suspiros que nos atan, que nos unen al anhelo de amarnos sin remedio, sentirnos sin tapujos, sin recelos, como tu yo queremos, mi cielo.
Javi Lobo.
miércoles, 22 de enero de 2014
Nuestro secreto
Desde que en secreto nos amamos, temíamos el momento, en que un día, en algún lugar nos encontrásemos. Y sin más, lo hacemos. Así. Como tu y yo somos, vestidos y no desnudos. En nuestra garganta un nudo y con nuestro rostro de gala y sonrisa al viento, una copa en la mano, en un evento, repartiendo palabras y....... risueños.
Una fiesta, un sepelio, da igual , que remedio, tu y yo nos vemos,....... de lejos nos movemos y como si tuviéramos un señuelo, nuestras miradas sortean todos los cuerpos, todo lo que se interpone entre mi amor y mi sueño.
Y nos miramos. Yo nervioso, tu risueña, yo temblando y tu mi dueña, preciosa, radiante, tremenda........ , la belleza que desprendes en tus andares, en tus costuras de seda, en tus ademanes.
No puedo impedir, y quien lo quisiera, que mis pies se arrastren a tu vera. Y tu, elegante, como eres, te vas acercando a mi,..... me tienes. Estamos a medio camino y no se que haremos, no podemos, no debemos pero uffff, mi amor, mi cielo, no puedo resistir a tenernos cerca, a sentir, el aire que respiras, el embrujo de tu risa, el roce de tu camisa.
A mi lado estás, te presiento. No te quiero mirar, no. No es correcto, y tu me miras, lo sé, de veras. Mis sentidos te ven sin mirarte siquiera, y noto como me rozas ufff... Tu mano y la mia. Si,...... el paraíso existía.
Entre la gente, entre las risas y el ruido de sus prisas. Entre los mundos extraños, dos amantes secretos, cogidos de la mano, sin mirarse, solos entre tantos. Solo nosotros nos oímos, respiramos, para después alejarnos, sin más, sin guiños, sin recato.
Nada pasó, todo es igual, todo quedó en un sueño, sin despertar. La gente habla y ríe, y yo, me desvanezco, me marcho y no puedo. Lo siento, mi vida, lo siento. No tenerte estando tan cerca, es como querer a quien no te merezca. Mi amor, mi vida, abandonemos este encierro y busquemos un rincón, un destierro, donde amarnos y besarnos, para después volver a nuestro silencio, a nuestro destino, a nuestro secreto.
Javi Lobo.
martes, 21 de enero de 2014
Y mientras, te escribiré estos versos.
Nunca pensé que pudiera sentirme de esta manera
nunca pensé que anduviera por las calles de tu tristeza
y con mis juegos malabares, de tu sonrisa consiguiera
que me vistieras de amor y de deseo la vida entera
Nunca supe que la lluvia podía ser tan bella
cuando cae por tu cuerpo, y te empapa tu melena
nunca creí que pudiera emborracharme, apenas
yo rozase tus labios, tus pechos y tu entrepierna.
Tampoco nunca supe que yo amaría el viento
si mueve tus cabellos, cuando levanta tu falda
que al moverlos, tu aroma y tu perfume siento
y el sin fin de la locura de ver tus piernas largas.
Cuando pensaba la vida descubrirme tus secretos
que no sabia, mi cielo, si eran falsos o eran ciertos
cuando, de tu mano me dará a tener tus misterios
que mientras yo, mi amor, te escribiré estos versos.
Javi Lobo
domingo, 19 de enero de 2014
Tu súper héroe
Yo seré tu súper-héroe y romperé las barreras que tus enemigos te han construido y te impiden avanzar.
Armado con mi espada bruñida con el roce de tu labios, y con mi escudo reforzado con la mirada de tus ojos, romperé las pétreas filas de los monstruos que desafían tu felicidad.
Con mis suspiros alcanzaré sus defensas y aniquilaré toda maldad para que al fin, mi amor...... seas libre y entiendas que por tí velo las armas, que por tí capaz soy de convertir el miedo en deseo y la prisa en calma.
Por que me dijiste
¿Por que me dijiste que me querías ?
¿por que ?
¿Por que lo tuviste que decir ?
¿por que ?
ahora en mi nube paso los días
ahora en tu cielo quiero vivir.
Mi día sin ti.
Como si nunca amaneciera y en mis manos tus recuerdos no tuviera, los minutos no quieren adelantar sus segundos, y las horas, las insufribles horas se convierten en desiertos inmundos. Se oscurece mi vida, mi cielo, la estancia, cuando tus ojos no alumbran en tu distancia.
Sí, mi vida sí. Así es mi día sin ti.
Mi mirada buscándote no te encuentra cuando rebusca en los lugares donde tu siempre mueves tu cuerpo, tu piel, tus lunares, y los rincones de mi casa, donde tu siempre paseas, te están necesitando y te anhelan, los divanes te desean.
Sí, mi vida sí. Así es mi día sin ti.
El sol no me calienta cuando a mi cuerpo se enfrenta y el aire, que no sabe como ni donde envolverte, no se respira, sólo busca de tu aroma para saberse igual de hermosa que tu, mi vida.
Sí, mi cielo sí. Así es mi día sin ti.
Mis pasos no avanzan y el suelo no le alcanza por que siente que tu faltas, a mi lado, de mi mano. Y las esquinas y las plazas, las fuentes y terrazas preguntan por tu nombre, que no sienten que te acerques a sus piedras y les roces.
Sí, mi vida sí. Así es mi día sin ti.
Si no existieras, cielo, como sería el mundo, que tu esencia no tuviera, que de tu ser fuera oriundo. Que yo no sería yo, sería otra persona, que seguro sin vivirte no tendría la vida, el amor y tu aroma.
Sí, mi vida sí. Así sería mi día y mi vida sin ti.
Javi Lobo.
sábado, 18 de enero de 2014
Háblame sin tí, (Fragmento de un cuento corto)
En un tiempo que habría de venir de nuevo, conocí a un chico que solo quería ser sincero. Cuando escuchaba a los demás, de las palabras que pronunciaban sus labios contando sus historias y sus deseos, era capaz de reconocer cuando le mentían y cuando no decían exactamente lo que estaban pensando. Esto le frustraba mucho, porque, aunque tenía esa capacidad, realmente no detectaba la verdadera historia y la razón de aquellas pequeñas falsedades. El mismo se sentía mal cuando hablaba, creyendo que, al igual que el resto de la gente, también se le escaparía alguna idea diferente a lo que pensaba. Por esa razón, según se hacia mayor, dejó de comunicar a los demás sus pensamientos y sólo los escribía. Los relataba sobre papel según iban fluyendo como una cascada y sin tregua, contaba y contaba sus historias, sus sentimientos. Cuando terminaba, los guardaba entre las páginas de un viejo libro que nunca había leído. Esto le hacía sentir mas seguro, pero cada vez más melancólico, más triste. Esa tristeza se tradujo en cientos y cientos de páginas.
Un buen día, mientras paseaba, vio a una preciosa mujer que llamó su atención. Algo hizo que mirase más de dos veces a la joven, cosa que no había hecho nunca desde que él recordaba. Ese hecho, le hizo escribir más páginas que nunca, ya que su mente no dejaba de fabricar palabras y sentimientos que expresar. Pero.... se percató que su necesidad de impregnar un papel con sus pensamientos no hacía desaparecer la ansiedad que le producía que otra persona las leyera y las entendiese. Era tal la angustia que volvió a pasear por el mismo lugar donde había visto a aquella muchacha. Tras repetir sus casi desesperadas visitas al lugar en varias ocasiones, un buen día volvió a verla, pero esta vez no pudo o no supo dejar de mirarla. La muchacha,sintiendo una fuerza extraña, sintió que unos ojos la asediaban y, volviendo la cabeza con un gesto repentino, cruzó su dulce mirada con la del chico, formando un hilo conductor, que sin saber como, no podían romper.
No se sabe si fueron diez, cuarenta minutos o una hora, pero esas pupilas se impregnaron unas de otras dejando extasiados a ambos.
Esa noche, el muchacho no pudo escribir nada. No se trataba de ausencia de emociones ni pensamientos, no, simplemente no le apetecía. Cosa extraña en él ya que ningún día en su vida había dejado de expresar sus emociones en sus lienzos escritos. Pero esta vez era como si sólo tuviese en su mente el color de los ojos de un ángel, que con una mirada, le expresó más sentimientos sinceros de los que hubiera podido escuchar o escribir en toda su vida. Se trataba de otro lenguaje, otra forma de comunicación, o quizás..... , un ser diferente al resto. Ninguno conocido hasta entonces producía este efecto. "Si sólo con mirar me ha contado todo esto, si escuchara su voz, estaría en el cielo", pensó.
No puedo dormir, sabiendo que cada vez que cerraba los ojos tendría la imagen de esos ojos lanceros y chispeantes clavados en su mente, y algún lugar recóndito más de sus anatomía, de su interior. No entendía por qué, no comprendía cual era el órgano interno que le hacía tener esa sensación de vacío y de mareo que sentía. No podía cerrar los ojos. Era inhumano para el.
Al día siguiente y sin poder soportar la necesidad de mirar a los ojos a aquel ser que le había dejado tal huella, se abandono a la carrera de sus pies, que le llevaban al lugar de sus encuentros y, con desesperación casi irracional la buscó con todo su cuerpo, con espasmos casi violentos y rápidos, que le hacían divisar cualquier ángulo posible del lugar. Detrás de unas telas blancas colgadas a modo de cortinas que se ondulaban con el paso de la brisa fresca de la mañana, bajo una arca de piedra milenaria, apareció su rostro y luego su cuerpo. Apareció su andar gracioso y elegante, entre lo natural y lo erótico. Sus ropas sueltas y de un color blanco perfecto, se abrazaba a ella como quien sabe que no sería otra cosa que simple tela si no cubriera tal cuerpo, tal figura. El aire le movía los cabellos haciendo aún más insolente su belleza para sus ojos.
¿Que estaba pasando?, se preguntaba, cuando, sintió el poder de los ojos de la muchacha como un dardo certero que, sin saber como le decían que la mirase, que la hablase, que le mencionase cualquier palabra, cualquier sonrisa. El se acercó con decisión sin dejar de mirarla y, quedándose como una estatua delante de ella le dijo, -"Dime quien eres y háblame de ti". La muchacha, un poco aturdida por el ímpetu del muchacho, mostró en sus mejillas el calor y el color que le surgió del alma, del corazón cuando escucho la voz del chico que hacia meses veía escribir sentado en la escalinata de la plaza que rodeaba la fuente. En un extraño y súbito arranque de fuerza y valor le habló, "Soy Estela, la que te ve escribir, cada día. La que te miraba mientras tu parecías ocupado con tus pensamientos. Esa soy". El muchacho, que mientras Estela le hablaba, había mirado directamente a sus labios, quedo sin palabras al descubrir que, la muchacha le hablo exactamente tal y como estaba pensando, no le cambió ni una coma, no le mentía, como el resto de lo humanos. Quedó maravillado y tardó en reaccionar, pero al hacerlo, soltó - "Soy El que te mira a los ojos y por las noches escucho como me hablas, sin ti, sin voz. Soy Raél , al que no mientes ni mentirás" ............ Sigue
Javi Lobo.
viernes, 17 de enero de 2014
Carta de amor desde el infierno.
Hace ya una eternidad que me marché de tu vida. Infames tiempos de arrepentida ira, insufribles celos, inconsistentes mentiras. Hace ya mucho tiempo que vivo en mi mundo de cimientos cobardes y falsarias paredes, herido, triste y moribundo. Así que camino sin pisar el suelo ya que no siento, ni vivo, ni duermo. Me deslizo cada atardecer, en cuanto puedo, con mis cansadas pisadas, mis andares rastreros, mi perdida mirada, por el camino gastado al portal de tu casa.
Cuento hasta diez para respirar y luego, volver a contar, y así, tomar fuerzas del aire, del sol, de los árboles, para llamar a tu puerta y decirte, " hola, ¿Como estas?". Una y otra vez lo repito, con el único propósito de volverte a ver, decir algo bonito que te haga parecer, lo que siempre fuimos y no pudo ser.
Pero no tengo el valor, la osadía, los arrestos y la hombría siquiera yo de hacer el gesto básico y primario de alzar mi brazo y resolver, llamando a tu puerta, a tu dintel. Pero, ¿que quiero pretender?, si a tus ojos te miré y sin ningún temblor, vergüenza o pavor te lancé mis requiebros a tu amor de afiladas cuchillas de desidia, de frialdad y sin razón, confesándote que en mi vida jamás te amé. Que mentira, que falta a la verdad te hice acreedora, cuando de mi corazón eres señora desde que te vi, desde que te besé. Pero, por no soportar que tu vida se arrastrara a mi ocaso, mis escuetos medios, mi falta de espacio, mi corazón me rogó, "díselo", y mi cabeza me ordenó, "déjalo" y así, hice caso y mi mayor fracaso, que fue perder tu amor.
Y como, cada vez, cada tarde, me vuelvo por el sendero de la huida, el frío y embarrado camino del retorno, impotente y mísero sin medida, solo, mirando el suelo, pisando su fondo, mordiendo mi suerte, muriéndome sólo. Llego a mi destino, mi oscura e indolente habitación, que no sabe de ti, que no entiende de amor, que no ha sentido nunca tu cuerpo moverse por ella, ni tu aroma dejando tu huella. Pero yo si lo recuerdo y lucho a muerte por mantenerme cuerdo, al verte en mis sueños sonriente, con tus ojos de amor adolescentes mirándome, diciéndome que me quieres. Mi cama te añora, mi brazo te busca, mi ojos le lloran a tu almohada, que injusta, no te tiene reposada. Mi vida sin ti es duro resultado de saber que, mi infierno es tu paraíso, que mi sufrimiento y mi pesar sumiso está siendo tu felicidad, tu bella realidad. Que aunque, no conmigo, amas y vives sintiendo, que la vida es amor. Si cariño, el amor que de ti, yo no tengo. Porque mi vida, que tu paraíso sueño, porque amándote estoy desde mi infierno.
Javi Lobo.
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