jueves, 9 de enero de 2014

Mi padre

Te recuerdo siempre un señor, un caballero con la sonrisa adelantada  y ese porte sereno que sabias mantener ante nosotros y ante los demás. Te recuerdo siempre, con traje, siempre elegante y tu corbata, estrecha o ancha, adornando tu pecho. Esos andares, esas maneras, de persona buena. Tu buen humor, aunque un poco serio con los que no conocías, pero muy dado al gran amigo. Siempre fiel, te recuerdo, a tus compañeros y a tus costumbres, aunque la vida, como a todos, te entregara situaciones difíciles, que, por tu carácter,  hicieras abuso de tus pesadumbres e inseguridades. 
Te recuerdo viniendo a casa del trabajo, casi siempre caminando. Nunca te gustó conducir, quizás, demasiado rápido para ti. Pero tu caminabas con ese porte, con esos andares, con esa cabeza alta hasta llegar a casa. No te conocí hasta ya mayor y enfermo. No te mostraste como en realidad eras. Eras buen padre, bueno, cariñoso pero, un poco distante. No sabía que dentro de ti había cosas que decir, sentimientos que sacar al sol, hasta que descubrí notas tuyas en libretas, cuadernos, libros, en tu cartera, donde sacabas lo que dentro de tu corazón se escondía. Manifestabas cariño y amor hacia personas que, quizás nunca le dijiste nada. Ese es el padre que yo recuerdo ahora, no el trabajador y bueno, sino el sentimental y desconocido poeta que ni el mismo sabías que tenia dentro. Mi padre, bueno, cariñoso, tierno y distante a la vez, era sentimiento escondido, era amor y sufrimiento, era sensible con la belleza. Mi padre era mi poeta escondido. Era mi padre.    

Javi Lobo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario