I
El mar es mi cama, el cielo mi manto, es mi mapa y mi llanto. Las olas me despejan y me adormece la calma. Mil estrellas me alumbran en mi travesía, mil batallas me esperan por ti, mi vida. Con mi espada siempre bruñida, como el sol, brillante y de oro teñida, mostrarla espero, cuando tu paraíso me conquiste con todo mi fuego. Victorioso y pleno invadiré tus terrenos y, válgame Dios que, mis heridas lameré, por tan sólo un centímetro de tu piel.
Tu paraíso me espera pleno de tesoros escondidos en sus laderas, senderos y cuevas. No perderé tiempo, y a toda vela y con timón firme, recalaré en tu playa de fina y blanca arena, para adentrarme en tu selva, en tus montes, en tus ciénagas, hasta encontrar tus valles, donde, mi brújula infalible me dirija a tu mayor tesoro.
Aun así, siendo rico de ti, tomaré posesión, te aviso, de todo lo que hay en ti, de todo tu paraíso.
Javi Lobo.
El mar es mi cama, el cielo mi manto, es mi mapa y mi llanto. Las olas me despejan y me adormece la calma. Mil estrellas me alumbran en mi travesía, mil batallas me esperan por ti, mi vida. Con mi espada siempre bruñida, como el sol, brillante y de oro teñida, mostrarla espero, cuando tu paraíso me conquiste con todo mi fuego. Victorioso y pleno invadiré tus terrenos y, válgame Dios que, mis heridas lameré, por tan sólo un centímetro de tu piel.
Tu paraíso me espera pleno de tesoros escondidos en sus laderas, senderos y cuevas. No perderé tiempo, y a toda vela y con timón firme, recalaré en tu playa de fina y blanca arena, para adentrarme en tu selva, en tus montes, en tus ciénagas, hasta encontrar tus valles, donde, mi brújula infalible me dirija a tu mayor tesoro.
Aun así, siendo rico de ti, tomaré posesión, te aviso, de todo lo que hay en ti, de todo tu paraíso.
Javi Lobo.

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