lunes, 6 de enero de 2014

Arde mi silla



Arde mi silla, arde. Quizás porque te tuve en ella. Quizás porque nuestro frenético movimiento la desató. Quizás porque nuestras miradas fundieron su noble madera. Arde, arde mi silla, arde. Quizás porque tu y yo, sentados, nos amamos incansables y encendimos su envidia o, quizás porque no hay quien pare lo que ya empezamos para convertirlo en fuego. 
Arde, arde mi silla, arde. Y , amor, no se como apagarla.... No se...


Javi Lobo.

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