viernes, 17 de enero de 2014

Carta de amor desde el infierno.


Hace ya una eternidad que me marché de tu vida. Infames tiempos de arrepentida ira, insufribles celos, inconsistentes mentiras. Hace ya mucho tiempo que vivo en mi mundo de cimientos cobardes y falsarias paredes, herido, triste y moribundo. Así que camino sin pisar el suelo ya que no siento, ni vivo, ni duermo. Me deslizo cada atardecer, en cuanto puedo, con mis cansadas pisadas, mis andares rastreros, mi perdida mirada, por el camino gastado al portal de tu casa.
Cuento hasta diez para respirar y luego, volver a contar, y así, tomar fuerzas del aire, del sol, de los árboles, para llamar a tu puerta y decirte, " hola, ¿Como estas?". Una y otra vez lo repito, con el único propósito de volverte a ver, decir algo bonito que te haga parecer, lo que siempre fuimos y no pudo ser.
Pero no tengo el valor, la osadía, los arrestos y la hombría siquiera yo de hacer el gesto básico y primario de alzar mi brazo y resolver, llamando a tu puerta, a tu dintel. Pero, ¿que quiero pretender?, si a tus ojos te miré y sin ningún temblor, vergüenza o pavor te lancé mis requiebros a tu amor de afiladas cuchillas de desidia, de frialdad y sin razón, confesándote que en mi vida jamás te amé. Que mentira, que falta a la verdad te hice acreedora, cuando de mi corazón eres señora desde que te vi, desde que te besé. Pero, por no soportar que tu vida se arrastrara a mi ocaso, mis escuetos medios, mi falta de espacio, mi corazón me rogó, "díselo", y mi cabeza me ordenó, "déjalo" y así, hice caso y mi mayor fracaso, que fue perder tu amor.
Y como, cada vez, cada tarde, me vuelvo por el sendero de la huida, el frío y embarrado camino del retorno, impotente y mísero sin medida, solo, mirando el suelo, pisando su fondo, mordiendo mi suerte, muriéndome sólo. Llego a mi destino, mi oscura e indolente habitación, que no sabe de ti, que no entiende de amor, que no ha sentido nunca tu cuerpo moverse por ella, ni tu aroma dejando tu huella. Pero yo si lo recuerdo y lucho a muerte por mantenerme cuerdo, al verte en mis sueños sonriente, con tus ojos de amor adolescentes mirándome, diciéndome que me quieres. Mi cama te añora, mi brazo te busca, mi ojos le lloran a tu almohada, que injusta, no te tiene reposada. Mi vida sin ti es duro resultado de saber que, mi infierno es tu paraíso, que mi sufrimiento y mi pesar sumiso está siendo tu felicidad, tu bella realidad. Que aunque, no conmigo, amas y vives sintiendo, que la vida es amor. Si cariño, el amor que de ti, yo no tengo. Porque mi vida, que tu paraíso sueño, porque amándote estoy desde mi infierno.


Javi Lobo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario